Las cobras de Shanghai

Este juego es otra versión de los bien conocidos “Palitos Chinos” o “Mikado”.  El juego original no se sabe a quien pertenece, pero fue publicado por primera vez en Alemania (cuando no!) en 1850. Hay muchísimas versiones de este juego. Existen diversas variaciones del juego original, principalmente corresponden al tamaño o material de los palitos, pero también existe uno que tiene piezas magnéticas, o algunos con formas diversas, como instrumentos musicales o herramientas. El que vamos a analizar es la versión que sacó Ruibal en Argentina en el 2002.

La primer característica diferente es la caja. El juego viene en una caja de cartón bastante mas grande que las tradicionales cajitas de madera en que venía anteriormente. La caja se abre en forma original, tipo caja de fósforos, siendo de un cartón razonable la caja contenedora, no así la que hace de tapa. En el interior nos encontramos con un pequeño librito de 8 paginas, que no es el manual sino un cuento con la historia del origen (ficticio) del juego, además de los mencionados palitos chinos. Si bien el cuento es un ingrediente original e interesante, creemos que se podría mejorar sustancialmente la parte grafica, poniendo ilustraciones mas razonables.

La segunda diferencia es que los palitos chinos son de plástico, lo que tiene ventajas y desventajas. Por un lado la madera es un material mas noble, pero el plástico permite darle fácilmente 7 formas diferentes a los mismos (ver tapa): sable, cobra, lechuza, arpón, lanza, espada y bastón; siendo estos últimos los idénticos a los de la versión original. Por otro lado con el tiempo los viejos palitos de madera se curvan por la humedad, por lo que la elección del material es acertada. El problema es la cantidad, en el juego original son 41 palitos, pero en este solo 28.

Las instrucciones del juego, con el valor de cada tipo de palito, esta en el exterior, en la parte posterior de la caja. Si bien las instrucciones son simples, podían haber pulido un poco mas este detalle, ya que junto con las instrucciones están los puntajes de los palitos, por lo que siempre hay que tener la caja presente para poder sumar el valor de los palitos obtenidos.

La forma de juego también tiene una diferencia con respecto a la forma de juego tradicional, es decir sacar los palitos de a uno sin mover el resto, ya que le agregaron una condición extra. Existe un solo palito con forma de sable, el cual una vez obtenido nos permite usarlo para sacar el resto de las piezas y además es la única forma de sacar los dos palitos con forma de cobras. Esto provoca un desequilibrio muy grande, ya que sacar el sable no solo implica ganar los 25 puntos del mismo, sino los 20 de cada cobra, que el resto de los jugadores no podrá sacar por no contar con el sable. De esta manera de los 190 puntos en juego, de un solo saque un jugador puede obtener 65, dejándolo al borde del triunfo. De esta manera el juego se limita a no permitir que los contrincantes puedan obtener el sable. Si una cobra queda arriba del mismo, ningún jugador querrá hacer un movimiento que lo libere y quede en  manos del contrincante.

Esta limitación del juego se podría haber subsanado colocando dos sables y una cobra, permitiendo a los poseedores de los sables el pelear por quien obtiene la cobra. Si bien el juego aconseja jugar reiteradamente hasta obtener mil puntos, lo que aumentaría las chances de que diferentes jugadores obtengan alguna vez el sable, esto prolonga el juego en demasía, ya que cada tirada de palitos dura entre 15 y 20 minutos, sin especular por el sable. Luego de jugar varias veces con niños de 8 a 15 años, el juego esta aconsejado para mayores de 6, fue evidente la necesidad de cambiar las reglas, eliminando la necesidad de contar con el sable para poder sacar las cobras.

En resumen, y comparando con las versiones originales de madera, podemos mencionar algunas ventajas y desventajas. A favor es que las piezas vengan de diferentes formas y colores, dándole mayor valor estético a pesar de que no son de madera. En contra la caja de cartón, las instrucciones en la caja, y una variación en la forma de jugarlo que no lo hace atractivo.

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