Carcassonne

Carcassonne: el juego de mesa

Carcassonne: el juego de mesa

El Carcassonne es uno de los primeros juegos que jugué y es, sin duda alguna, uno de los juegos más recomendados a quienes recién comienzan a jugar juegos de mesa. Las razones son varias, pero antes vamos a ver de qué se trata.

Reglas

La metodología de juego es muy simple: entre 2 y 5 jugadores cada turno tienen que jugar una ficha con trozos de ciudad, campo, camino o monasterios para armar el mapa. Podrán, opcionalmente, colocar alguno de sus aldeanos sobre la ficha jugada para que éste le reditúe puntos. Al acabarse las fichas, el juego termina y gana aquél jugador con más puntos. Creo que la forma en la que se logra un juego de estrategia de la mano de una mecánica tan simple es lo que hace de este juego un gran candidato para comenzar una juegoteca.

Las reglas no son realmente tan simples, hay restricciones sobre cómo y dónde se pueden poner las fichas que uno juega y la forma en la que se juegan sus aldeanos sobre las mismas. Pero no es para nada complicado ni rebuscado: simplemente una ficha debe ser colocada de forma que quede contigua a una ficha ya jugada y tiene que coincidir en su dibujo con sus fichas vecinas. De esa forma, cada ficha extenderá o completará una ciudad, un camino y/o un campo logrando que todo juego genere como resultado un mapa completamente distinto.

Cada quien tendrá en su poder aldeanos de un color determinado; cada vez que juegue una ficha podrá ubicar uno de ellos en la misma. Siendo fiel a las reglas, si lo colocamos en una ciudad este aldeano será un caballero, si está en un campo será un granjero, si lo ubicamos en un camino será un ladrón y si queda sobre un monasterio será un monje. Cuando una construcción es completada, los aldeanos en ella volverán a la mano de sus respectivos dueños y aquél con mayor cantidad de aldeanos (o todos aquellos que empaten en la mayor cantidad) se adjudicarán una cantidad de puntos que dependen de las características de la ubicación en la que se encontraba.

Los puntos se cuentan fácilmente: 1 punto por cada tramo que componga el camino de un ladrón, 2 puntos por cada ficha que sea parte de la ciudad de un caballero más 2 puntos por cada escudo (característica dibujada también en algunas fichas) y 9 puntos por cada monasterio (al ser completamente rodeado por fichas). La excepción serán los granjeros en sus campos, quienes no volverán a sus dueños en todo el partido y sólo puntuarán al final del mismo, dependiendo en la cantidad de ciudades completadas en el mismo.

Estrategia

Habrá quienes se dediquen a hacer construcciones relativamente pequeñas, que den pocos puntos pero que mantengan a todos sus aldeanos ocupados. Quienes hagan pocos puntos durante el partido pero haciendo que sus aldeanos, jugados en campos gigantescos, ganen el partido por ellos. Otros que balanceen sus decisiones según las fichas que le toquen en suerte. Todo jugador tendrá que ir adaptándose al juego a medida que se desarrolle.

Con muy poca práctica, cualquiera – chicos y grandes – puede entender y acostumbrarse a las reglas fácilmente para jugar una y otra vez. Y el mapa cambiará permanentemente, haciendo de cada partida un juego único; lo que hace que jugadores experimentados no se aburran de este juego rápidamente. Más aún, basta con que un jugador experimentado utilice un par de estrategias particulares para sacar más puntos para que los que están recién en sus primeros juegos las aprendan y comiencen a usarlas ya que es difícil ocultar información en un juego en el todo está a la vista.

Uno de los ejemplos más llamativos es cómo evitar la restricción que no nos permite colocar un aldeano en una construcción que ya tenga un aldeano anteriormente. Para poder lograr cosas como esa vamos a necesitar crear una nueva construcción con una ficha independiente y luego unir dichas construcciones en otro turno; si lo hacemos más de una vez podemos no sólo compartir los puntos de una construcción particular sino completamente arrebatárselos a otro jugador.

La mejor parte

El dragón en un juego de Carcassonne

Dragón de Carcassonne (cortesía de

Pero las situaciones de “conflicto” en el juego son relativamente pocas. Con 72 fichas, una de las cuales es la ficha inicial, un juego de 4 jugadores sólo nos permitirá jugar poco más de 15 turnos. Turnos que serán jugados muy rápidamente por jugadores con un poco de experiencia. Pero un jugador experimentado siempre juega para ganar contra alguien, y sin mucho conflicto entre jugadores se pierde esa sensación; como si fuesen dos jugadores jugando solitario con un mismo mazo.

Pero entonces entran a escena las expansiones. Son juegos que uno compra “separados” pero que sólo sirven si uno ya tiene el juego base y le agregan algo novedoso al mismo. Carcassonne tiene una cantidad importante de expansiones, la mayoría de las cuales agregan algún tipo particular de competencia al juego. Por ejemplo, un dragón que los jugadores mueven y se va “comiendo” fichas devolviéndolo a la mano de sus dueños; o construir torres para tomar de rehén aldeanos ajenos; o la que trae un nuevo color para que puedan jugar 6 jugadores simultáneamente y un aldeano más grande que vale por dos de los comunes de cada color.

Y nada evita que podamos jugar con más de una expansión al mismo tiempo. El juego base en la actualidad ya incluye una expansión que modifica el comienzo del juego con un río (e inclusive existe una segunda versión de dicha expansión que interactúa con la expansión del dragón). Los mismos creadores del juego crearon ediciones «bigbox» que incluyen el juego base y un par de expansiones. O jugadores muy experimentados que juegan con las 17 expansiones simultáneamente.

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4 thoughts on “Carcassonne

  • Particularmente me encanta el Carca. Es uno de esos juegos que entran en practicamente cualquier reunion.
    Lo bueno: es facil, simple, y hasta grandes estrategas lo pueden disfrutar porque el juego te permite desarrollar mini estrategias para ganar el juego.
    Lo malo: cuatrocientas mil expansiones. Si bien las expansiones son muy buenas, hay varias que son muy dificiles de conseguir (por ejemplo, vienen en revistas alemanas especializadas).
    Para mi, es un 4.5/5

     

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